Debido a ello, la importancia del diagnóstico oportuno se vuelve aún más importante, por lo que, en primer lugar, se debe clasificar adecuadamente entre:
- Maltrato físico y/o abuso sexual
- Sospecha de maltrato
- Falla en la crianza
- Sin sospecha de maltrato
Para determinar lo anterior, algunas preguntas clave que pueden ser de mucha utilidad son:
- En caso de presentar lesiones:
-¿Cuándo se produjeron las lesiones?
-¿Cómo corrige a su hijo?
-¿Cómo solucionan los conflictos en su hogar?
Además, mediante la observación, se pueden determinar varios factores de igual importancia, como son:
- Lesiones:
-Sugestivas de maltrato: Lesiones con la forma o huella de un objeto, o en zonas posteriores, dorso de las manos, espalda y glúteos o cualquier fractura.
-Inespecíficas: Localizadas en áreas expuestas (en general son pocas, no tienen forma limitada, no tienen un patrón definido). - Flujo, secreción, sangrado, lesiones o cicatrices en genitales o ano.
- Discrepancia entre la historia/desarrollo y las lesiones
- ¿Hay evidencia de alteración en el comportamiento del niño? Agresivo, temeroso, retraído, evita el contacto visual y físico, presenta conductas autodestructivas o alteraciones del sueño.
- ¿Hay evidencia de alteración en el comportamiento de los cuidadores? Descuidados, castigadores, a la defensiva, agresivos.
- ¿El niño está descuidado en su higiene? Aseo, dientes, cabello, uñas.
- ¿El niño está descuidado en su salud?
-La consulta es tardía
-El esquema de vacunación está incompleto
-El niño se encuentra desnutrido
Después de la entrevista y una exhaustiva observación, podremos clasificar y, sobre todo, tomar medidas para trabajar con nuestro usuario, sobre lo cuál hablaremos en la próxima entrada.

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